Hola amigos:
Tengo 15 años y me llamo Carlos, quiero decirles algo de mi vida, de la de mi mamá, mi hermanastra y mis hermanastros.
Vivimos en el barrio Las Cruces, es muy conocido en Bogotá, por ser uno de los barrios más antiguos y peligrosos de la ciudad, en donde viven ladrones, prostitutas, atracadores, se vende desde hace más de veinte años de todas las drogas ilícitas, armas, etc.; dormimos todos en una habitación de un inquilinato.
De mi papá no se quién es, soy el mayor de mis hermanastros.
Mi mamá salía a trabajar a la calle parándose en algunas esquinas, esperando algún cliente para traernos algo con que pudiéramos comprar comida y pagar la habitación.
Mi padrastro trabaja como embolador y lo que gana se lo gasta en trago, no vive con nosotros.
Yo tenía que ayudar para que mis hermanos tuvieran siquiera para la agua panela, vendía dulces en los buses y no estaba estudiando me la pasaba jugando maquinitas.

A mi mamá le daban unos ataques muy feos pero yo le decía que como soy el hombre de la casa que no se preocupara por que yo era capaz de cuidarla.
Yo sabia que hacer; si a ella le da un ataque primero cierro la puerta de la pieza por que aquí la gente viene es a mirar y hablar pero no ayuda en nada, le meto un pañuelo en la boca para que no se vaya a tragar la lengua; cuando le pasa, no la dejo levantarse, yo quiero mucho a mi mamá.
Hace casi cuatro años Un Día aparecieron unos señores del programa Levántate y Resplandece y todo comenzó a cambiar.
Nos visitaron por algún tiempo y luego nos propusieron a mí y a mi Mama para que me dejara ir al Programa, comenzaron a socializarme, empecé a alimentarme bien, me nivelaron en el estudio, tuve avances y después de un año me matricularon en un colegio de la comunidad; hoy día estudio en la mañana en el colegio, almuerzo en el programa y en la jornada de la tarde me ayudan con las tareas en un refuerzo escolar y educación continuada, hace dos años mi hermanita y mis hermanos también ingresaron al programa, hoy están estudiando en un colegio, Mi mamita asiste a los talleres de padres y ha mejorado en el trato con nosotros.

Testimonios de Visitantes
Conocí el trabajo del ministerio Levántate y Resplandece y lo he visitado en varias ocasiones.
Mientras el ministerio puede ayudar tan solo a una cantidad pequeña de niños, niñas y familias que tanto lo necesitan, me di cuenta que ellos eran capaces de cambiar la vida de los niños y familias que atienden en su programa; pues no es un acercamiento superficial y a corto plazo de “una comida y un devocional”, es un compromiso profundo y a largo plazo que transforma la vida de los niños, sus familias y con el tiempo a la comunidad donde viven.
Ellos me enseñaron tanto del amor y carácter de Dios a través de sus ejemplos de vida y compromiso hacia los niños, las familias y la comunidad; son personas comunes y corrientes haciendo cosas tremendas en el nombre del Señor Jesús, ellos aman lo que hacen, y aman a los más rechazados y desprotegidos por una sociedad que no entiende a estas personas que tienen un deseo grande de ser amados, el milagro del amor de Dios se proyecta en el amor que ellos tienen por los niños, las familias y la comunidad en donde trabajan.
Necesitan que oremos por ellos y pidamos a Dios de su gracia y su bondad para que satisfaga las necesidades que tienen cada día.